Siento que la histeria me consume.
Hilos negros cruzan mis dedos y mis pies
haciendo curvas aceleradas a mil
kilómetros por hora.
Siento que la inspiración me esquiva.
Eso duele
Es sentirse muerto por dentro,
que tu llama se apaga lentamente
como el candil de un incendio
que no respira.
Ya no siento ese sopor de amor.
Mi pluma ya no corre más
por el papel como antaño.
Mi pluma cayó derrotada
por la felicidad.
Los fantasmas me dejaron
y mi papel no recibe más
mis lágrimas y mi sangre goteante.
La idea ridícula de la poesía bonita
golpea fuerte en mi mente e invade
todo lo que considero hermoso.
Unas palabritas por aquí,
unas palabritas por acá.
Poesía consta de figuritas
identificadas por teóricos
trasnochados tratando de
sondear lo insondable.
Frivolizando, desalmando,
endureciendo y dejando
carente de amor el alma
de cada ser que vomitara
otrora su alma en un papel
FSG
4/9/13
jueves, 19 de diciembre de 2013
martes, 6 de agosto de 2013
Llanto por Matías Catrileo
El fuego es tuyo
Como aquel momento fatal
en que tu corazón ensangrentado
le fue arrebatado a la Tierra.
Aquella tierra regada
con sangre propia
por la infamia del invasor.
Dura
Negra
Indolente
Pero caíste tú
y cien más se irguieron,
frente en alto y lanza en mano
para desterrar el oprobio
y el matar.
Cercar la Tierra quisieron.
Pero mil veces fueron expulsados
por corazones de tierra
y gargantas de fuego gritando
Libertad.
Libertad.
Y en heroica lid
a la Madre Tierra volviste, Catrileo.
Felipe Soto
18/03/13
La tierra de los destellos sin luz
Poesía pitonisa de tambores
resonantes en cuadrados
charangos de folclor desatado.
Un cóndor vuela,
un niño duerme,
tres niños lloran
acompasados por
la lluvia de cristales
magnos.
Y el sol del monte nevado
y duro de soles perpetuos
perjudican un soñar
de armonías blandas.
El Inca en un trono
de roca sin tallar
y galopa un tambor
sin galopar.
Caballo sin herradura
y sin son ni compás
en siembras quemadas
por el hielo duro y crudo
del valle desolado.
Mi llanto de cascadas
en tierras vírgenes y selvas
y pampas y ríos sin agua
del desierto embriagado
de sal y sol.
Salitre y cal ardiente
en fiordos helados
de lluvia sin piedad.
Desolación y abundancia
en tiempos de guerra.
Guerra para sí
Guerra para no.
Cascos de chinchilla
y crines de caballo
en mi cabeza, despiadados
y sanadores de mi felicidad.
Un paraje selvático desierto,
un mar sin peces y un niño
sin consuelo vestido de oro descalzo.
Rey sin reino
Luna sin cielo
Sol sin luz
Vida sin agua...
25/01/13
Felipe Soto
Suscribirse a:
Entradas (Atom)