Poesía pitonisa de tambores
resonantes en cuadrados
charangos de folclor desatado.
Un cóndor vuela,
un niño duerme,
tres niños lloran
acompasados por
la lluvia de cristales
magnos.
Y el sol del monte nevado
y duro de soles perpetuos
perjudican un soñar
de armonías blandas.
El Inca en un trono
de roca sin tallar
y galopa un tambor
sin galopar.
Caballo sin herradura
y sin son ni compás
en siembras quemadas
por el hielo duro y crudo
del valle desolado.
Mi llanto de cascadas
en tierras vírgenes y selvas
y pampas y ríos sin agua
del desierto embriagado
de sal y sol.
Salitre y cal ardiente
en fiordos helados
de lluvia sin piedad.
Desolación y abundancia
en tiempos de guerra.
Guerra para sí
Guerra para no.
Cascos de chinchilla
y crines de caballo
en mi cabeza, despiadados
y sanadores de mi felicidad.
Un paraje selvático desierto,
un mar sin peces y un niño
sin consuelo vestido de oro descalzo.
Rey sin reino
Luna sin cielo
Sol sin luz
Vida sin agua...
25/01/13
Felipe Soto
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