Morenos rizos que en el viento se entretejen.
Durezas callosas de manos labradoras.
Sueños de día y tormentas
en un ambiente tropical.
¡Qué tormentas, Dios mío!
De la Tierra el corazón gime
mientras la luz se cierne
sobre sus capas.
Y mientras en aquellas siluetas
oscuras me mezo, su luz
y su tenor me rodean.
Suaves olores a negro y a blanco
en dulces sillones de duermevela.
Y en el corazón sonante de mar
de candiles, las sombras aparecen
brillosas y lejanas.
Corazón con dilema, que en luz
de pastel acaricias las sombras
de barro y de arcilla.
Entumido del sol, vives
buscando mi horror.
Horrores de calma y paz
del miedo al abismo colorado.
Fúndete, Tierra en el abismo,
y surgirá la nueva vida
marcada por tus miedos
hechos carne.
Carne tuya, carne de tierra
No hay comentarios:
Publicar un comentario